Una captura que sacude la justicia boliviana y deja al descubierto una red de acusaciones que enlaza a los máximos fiscales del país con el narcotráfico.
En la noche de este martes, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) trasladó a celdas al fiscal coordinador de La Paz, Armando Rojas, bajo cargos de tráfico ilícito de sustancias controladas en grado de encubrimiento y de organización criminal. La detención se produce en el marco de una investigación que ya había puesto bajo la lupa al exfiscal general del Estado, Roger Mariaca, al fiscal superior Martín Irusta y al fiscal departamental de Santa Cruz, Alberto Zeballos, todos ellos sospechosos de vínculos con redes narco.
En la misma causa, el mayor de la Policía Boliviana, Rubén Aparicio, también fue capturado e investigado, lo que sugiere una posible coordinación entre distintas instancias del poder estatal y el crimen organizado.
Hasta el momento, ninguna autoridad del Ministerio Público ha emitado un informe oficial que explique los hechos que condujeron a la aprehensión de Rojas. Según la cadena Bolivisión, el fiscal había solicitado sus vacaciones un día después de la detención de Mariaca, el pasado 30 de septiembre en Santa Cruz de la Sierra, lo que ha avivado las sospechas sobre una posible maniobra de escape.
«No se puede frenar nada. La investigación en el Ministerio Público tiene que continuar, es nuestra obligación constitucional», declaró la fiscal departamental interina de La Paz, Yolanda Alfaro, asegurando que el proceso no sufrirá paralizaciones.
El silencio institucional contrasta con la presión de la opinión pública, que demanda claridad y rapidez en un caso que podría redefinir la percepción de la impunidad en Bolivia. La falta de un comunicado oficial deja un vacío que los medios y la ciudadanía están dispuestos a llenar con teorías y cuestionamientos.
El eco de esta captura resonará más allá de las paredes de la sede de Gobierno, marcando un punto de inflexión donde la justicia y el narcotráfico se entrelazan en una trama que aún está por desenredarse.