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Ciberataque a la refrigeración de supermercados franceses: pérdidas millonarias y alerta sobre la seguridad alimentaria

Un ciberataque a los sistemas Danfoss congeló más de 200 supermercados franceses, generó pérdidas millonarias y mostró la fragilidad de la cadena alimentaria ante software obsoleto. Intermarché y Coopérative U iniciaron auditorías mientras la Fiscalía investiga.

Ciberataque a la refrigeración de supermercados franceses: pérdidas millonarias y alerta sobre la seguridad alimentaria

Una ola de calor artificial paralizó los pasillos de cientos de supermercados franceses, revelando la vulnerabilidad de la cadena alimentaria ante el ciberespacio.

Entre la noche del domingo y la madrugada del lunes, hackers penetraron en los sistemas de regulación frigorífica fabricados por la empresa danesa Danfoss. Aprovecharon una vulnerabilidad conocida desde el verano, pero nunca corregida en versiones obsoletas del software, y manipularon de forma remota los parámetros de temperatura de congeladores y vitrinas en más de 200 establecimientos de distintas cadenas.

El resultado fue inmediato: los equipos activaron ciclos de descongelamiento y elevaron la temperatura interna, obligando a los comercios a retirar alimentos frescos y congelados que dejaron de ser aptos para la venta. La pérdida de mercadería, aunque aún sin cifras oficiales, se estima en varios millones de euros.

"Atacar equipos esenciales para la conservación de productos frescos y el abastecimiento alimentario de los franceses es de una gravedad extrema y no tiene precedentes", declaró Dominique Schelcher, director general y presidente de Coopérative U, en la red social X.

Las cadenas más afectadas fueron Intermarché, con entre 150 y 200 tiendas comprometidas, y Coopérative U, que sufrió el impacto en menos de un centenar de puntos de venta. Monoprix y Leclerc también reportaron incidentes, mientras que Carrefour Market y la firma de congelados Picard escaparon al daño gracias a sistemas de refrigeración descentralizados que impiden el control remoto.

La Fiscalía de París, mediante la Oficina Anticiberdelincuencia (OFAC), abrió una investigación de oficio para identificar a los responsables y cuantificar los daños, incluidos los incendios reportados en algunos locales. El primer ministro, Sébastien Lecornu, solicitó la intervención de la Agencia Nacional de Seguridad de los Sistemas de Información (ANSSI), que ya alertó al desarrollador danés y a sus homólogos europeos sobre la amenaza.

Los comercios afectados han iniciado una auditoría exhaustiva: revisión de credenciales, reforzamiento de configuraciones y sustitución de versiones vulnerables del software. La ANSSI busca, además, localizar a otras empresas francesas que utilicen los mismos sistemas para prevenir futuros incidentes.

El ciberataque no solo congeló temporalmente la cadena de suministro, sino que encendió un debate sobre la dependencia de infraestructuras críticas a plataformas digitales sin la debida diligencia en su mantenimiento. La lección para los defensores del libre mercado es clara: la libertad de operar no exime de la responsabilidad de invertir en ciberseguridad, pues la falla de un nodo puede desestabilizar todo el ecosistema alimentario.