Política

Conamaq rechaza la marcha evista y defiende la autonomía indígena frente al gobierno boliviano

Conamaq rechaza sumarse a la marcha evista, calificándola de jugada política y no de respuesta a la crisis, y anuncia un análisis interno de las nuevas normas gubernamentales antes de definir su posición claramente actual.

Conamaq rechaza la marcha evista y defiende la autonomía indígena frente al gobierno boliviano

El Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (Conamaq) se aleja de la marcha evista, calificándola como una jugada política más que una respuesta a la crisis nacional.

Freddy Macedo, ejecutivo de Conamaq, dejó claro que su organización no "se va a adherir a una marcha o movilización política". En sus palabras, "si hay una marcha, es una marcha política; no es por la necesidad que estamos pasando hoy". La declaración se produce en medio de la convocatoria de seguidores de Evo Morales, quienes planearon marchar hacia La Paz para protestar contra las recientes normas gubernamentales.

El dirigente subrayó que Conamaq iniciará una reunión de autoridades para "analizar la coyuntura actual" y evaluar el impacto de las disposiciones emitidas por el Ejecutivo. El objetivo, según Macedo, es "definir una posición frente a las normas" después de un "análisis profundo" por parte del consejo interno.

"Nosotros estamos viendo la coyuntura actual. Estamos en un análisis profundo de las normas que ha sacado el Gobierno. Tenemos un consejo de autoridades para poder ver estos temas", afirmó Macedo.

Mientras tanto, el interlocutor intercultural Aquilardo Caricari informó que la marcha prevista para el martes 13 de octubre fue pospuesta. Caricari indicó que los sectores sociales "están haciendo las últimas definiciones para determinar la fecha de inicio de una marcha con rumbo a la Sede de Gobierno", a la espera de la decisión de organizaciones como la Csutb y la Coordinadora de las Seis Federaciones del trópico.

La postura de Conamaq refleja una tendencia creciente entre los actores indígenas a distanciarse de la polarización partidista y a centrarse en la defensa de sus derechos frente a políticas que consideran arbitrarias.

En un escenario donde la protesta se vuelve moneda de cambio política, la negativa de Conamaq a sumarse a la marcha evista podría marcar un punto de inflexión: la reivindicación de la autonomía indígena frente a los juegos de poder, una señal de que la verdadera influencia se construye en la mesa de diálogo, no en la calle.