El 13 de octubre de 2026, el Policlínico Gemelli de Roma se convirtió en el escenario de una operación que, más allá de su carácter médico, encendió los focos del debate sobre el cáncer de pulmón en la élite mundial. Durante una resección videoasistida, los cirujanos extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho del papa de 71 años, y el examen histológico inmediato confirmó la presencia de un adenocarcinoma, la forma más frecuente de cáncer pulmonar.
Según el doctor Claudio Martín, jefe de Oncología Torácica del Instituto Alexander Fleming, "aproximadamente un 70 % de todos los cánceres de pulmón son adenocarcinomas". Este subtipo, que se origina en las células glandulares que recubren los alvéolos, puede aparecer tanto en fumadores como en personas que nunca han encendido un cigarro.
El pronóstico, explicó Martín, depende de tres variables clave: tamaño de la lesión, estadio de la enfermedad y compromiso ganglionar. Un tumor menor de dos o tres centímetros, sin invasión de ganglios, ofrece una tasa de curación que ronda el 77-79 %. En el caso del pontífice, el nódulo medía apenas tres milímetros, una dimensión que, en teoría, eleva la posibilidad de curación a cerca del 92 % si los ganglios permanecen limpios.
"Si el tumor mide menos de un centímetro y no hay compromiso ganglionar, la perspectiva de curación es muy alta", afirmó el especialista.
Sin embargo, el tamaño por sí solo no basta para cerrar el diagnóstico. Los patólogos deberán determinar si existen signos de invasión en el tejido adyacente o en los ganglios del mediastino, la zona central entre los pulmones que alberga corazón, vasos y ganglios linfáticos. Ese análisis, que tomará varios días, definirá si será necesario añadir quimioterapia, inmunoterapia o tratamientos dirigidos al plan terapéutico.
La técnica empleada, una lobectomía videoasistida, permite a los cirujanos operar a través de pequeñas incisiones guiados por una cámara, reduciendo el trauma y acortando la recuperación. La intervención duró aproximadamente 90 minutos, aunque el papa permaneció tres horas bajo anestesia para observación y cuidados post-operatorios.
El doctor Pablo Jordán, neumólogo y asesor médico de Helios Salud, recordó que el adenocarcinoma suele localizarse en zonas periféricas del pulmón y, en sus etapas iniciales, a menudo es asintomático, descubriéndose de manera incidental en estudios de rutina.
La neumonóloga Ana María Putruele subrayó la singularidad del hallazgo: "Tres milímetros es un tamaño extremadamente pequeño; en la práctica clínica, esa dimensión sugiere una expectativa favorable, siempre que no haya invasión a ganglios o al mediastino".
En caso de que los ganglios muestren enfermedad o el tumor supere los cuatro centímetros, la vía postoperatoria incluiría quimioterapia, inmunoterapia o terapias dirigidas, según el perfil molecular del tumor.
Mientras la Santa Sede mantiene la discreción sobre los resultados definitivos, la agenda del papa León XIV sigue en marcha: se prevé un viaje apostólico por Uruguay, Argentina y Perú entre el 6 y el 17 de noviembre, con actividades específicas en Buenos Aires, Córdoba y Luján del 8 al 11 de noviembre. La confirmación dependerá de su evolución y de las indicaciones médicas que surjan del estudio patológico.
El caso del pontífice no solo ilumina la vulnerabilidad de la salud humana frente al cáncer, sino que también reaviva la conversación global sobre la detección temprana y la importancia de los avances quirúrgicos en la lucha contra el adenocarcinoma pulmonar.