Una nueva generación de creadoras de código se prepara para romper la brecha digital en Bolivia, y la primera dama ha puesto el timón.
En el marco de la conmemoración del Día de la Mujer Boliviana y del Día Internacional de la Niña, Game Changers Coalition Bolivia fue lanzado oficialmente, una iniciativa impulsada por UNICEF y ejecutada en alianza con la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación (Agetic). El programa, que convierte a niñas y adolescentes de usuarias a desarrolladoras de videojuegos, busca sembrar competencias digitales y habilidades STEM en un país donde el acceso a la tecnología sigue siendo un privilegio.
La participación de la primera dama, Bibi Urquidi, subrayó que “el acceso a la tecnología define las oportunidades de nuestros jóvenes”, una frase que resonó entre los asistentes y que sintetiza la urgencia de cerrar la brecha que deja a miles de mujeres sin educación tecnológica.
“Muchas mujeres sostienen hogares, mercados, emprendimientos y comunidades sin haber accedido a la educación o la tecnología. La falta de internet o de una computadora coloca a nuestras niñas y jóvenes en desventaja”, declaró Urquidi.
El programa se apoya en un ecosistema de colaboración que incluye a Entel, Cainco, la Universidad Mayor de San Andrés, el Ministerio de Educación y diversas instituciones que aportan recursos, conectividad y experiencia. Urquidi anunció que su Despacho de Gestión Social respaldará institucionalmente la coalición, facilitando su articulación con entidades gubernamentales y garantizando visibilidad nacional.
Con un enfoque que va “desde la formación hasta la Game Jam final”, la iniciativa pretende que más niñas bolivianas elijan carreras en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, y que, a su vez, lideren la transformación digital del país. La estrategia se basa en tres pilares: acceso, formación y acompañamiento, esenciales para que la juventud femenina pueda competir en el mercado global de la innovación.
En un contexto donde la conectividad sigue siendo limitada en zonas rurales y la penetración de dispositivos es desigual, la apuesta por la educación tecnológica se convierte en una cuestión de competitividad nacional. La apuesta de la primera dama refuerza la visión de que el futuro económico de Bolivia dependerá de la capacidad de sus mujeres para crear, no solo consumir, la tecnología.
El legado que se escribe hoy será el motor que impulse a Bolivia hacia una era digital liderada por sus propias creadoras.