Tecnología

Satélite Túpac Katari 2030: Bolivia evalúa alternativas para asegurar la conectividad rural y la soberanía tecnológica

Con el satélite Túpac Katari a punto de agotarse en 2030, Bolivia evalúa tres opciones: construir uno nuevo, contratar operadores externos o comprar capacidad en un satélite continental, equilibrando soberanía tecnológica y viabilidad financiera.

Satélite Túpac Katari 2030: Bolivia evalúa alternativas para asegurar la conectividad rural y la soberanía tecnológica

Con la cuenta regresiva marcada para 2030, el satélite Túpac Katari se perfila como el último bastión de la conectividad estatal en Bolivia. Operando ya al 95 % de su capacidad, la plataforma orbital entrega más de 40 canales de televisión y 30 emisoras de radio a cada rincón del país, además de garantizar enlaces críticos para la Aduana Nacional, el SEGIP y Vías Bolivia.

Ante la inminente pérdida de vida útil, la Agencia Boliviana Espacial (ABE) ha puesto sobre la mesa tres rutas estratégicas para no dejar a la población rural sin señal. La primera contempla la construcción de un nuevo satélite, una opción que, según el director ejecutivo Javier Alexis Andrade, podría beneficiarse de avances tecnológicos que reduzcan costos y aumenten la capacidad respecto al actual Túpac Katari.

La segunda alternativa explora la contratación de servicios de operadores externos que disponen de capacidad sobre el territorio boliviano, una vía que evitaría la inversión directa en hardware pero implicaría depender de terceros.

La tercera propuesta consiste en adquirir una porción de la capacidad de un satélite de gran cobertura continental, garantizando la continuidad del servicio sin asumir el gasto total de una nueva plataforma.

"Cada una de las alternativas tiene ventajas y desventajas", afirmó Andrade, subrayando que la situación económica del país será la balanza decisiva.

El análisis de la ABE incorpora dos variables críticas: la capacidad financiera del Estado y el poder adquisitivo de los usuarios en zonas aisladas. Un estudio que, según Andrade, se completará antes de que el satélite alcance su fecha límite de operación, determinará la ruta que mejor combine soberanía tecnológica y viabilidad presupuestaria.

En el aspecto financiero, el proyecto TK-SAT avanza hacia la liquidación de su deuda: a finales del año pasado se transfirió el 80 % del capital adeudado, y se anticipa un nuevo desembolso en los próximos meses. Si la demanda actual se mantiene, se prevé que la totalidad de la deuda quede saldada para 2030.

La decisión que Bolivia tome en los próximos meses no solo definirá la continuidad de los servicios de televisión y radio gratuitos, sino que también marcará el grado de autonomía estratégica que el país mantendrá en el espacio. En un mundo donde la conectividad se vuelve cada vez más un bien de seguridad nacional, la apuesta por una solución propia o compartida será el legado que la ABE deje a las generaciones futuras.