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Sucre avanza a paso de tortuga en la electrificación: solo 113 vehículos eléctricos mientras Bolivia acelera el boom eléctrico

Sucre avanza a paso de tortuga en la electrificación: 113 autos eléctricos y 164 híbridos entre 76 000 vehículos, mientras la importación de eléctricos crece 31,8 % y el resto del país acelera hacia la movilidad limpia.

Sucre avanza a paso de tortuga en la electrificación: solo 113 vehículos eléctricos mientras Bolivia acelera el boom eléctrico

Sucre avanza a paso de tortuga mientras el resto del país acelera hacia la electrificación. Con apenas 113 unidades eléctricas y 164 híbridas en un parque automotor que supera los 76 mil vehículos, la capital boliviana sigue anclada a la gasolina, pese a que la importación nacional de autos eléctricos ha disparado un 31,8 % en los últimos cinco meses.

Los datos oficiales de la Secretaría Municipal de Finanzas, presentados por la funcionaria Ana María Oña, revelan que el combustible fósil domina sin competencia: 28 530 motocicletas, 22 336 vagonetas y 18 212 automóviles circulan con gasolina, mientras que el diésel ocupa el segundo puesto con 10 638 unidades, mayormente camiones (5 321) y micros (1 731).

"Los vehículos eléctricos e híbridos siguen siendo una minoría en la ciudad, pese al crecimiento de las importaciones a nivel nacional," afirmó Oña.

El gas natural vehicular (GNV) representa una alternativa intermedia, con 1 636 unidades, entre las que destacan 809 vagonetas, 444 automóviles y 326 camionetas. En contraste, los 113 eléctricos se distribuyen en 53 motocicletas, 33 automóviles y 27 vagonetas; los 164 híbridos, en su mayoría vagonetas (146) y algunos automóviles (18).

A nivel nacional, el impulso es evidente. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), Bolivia importó vehículos eléctricos por un valor CIF de 20,3 millones de dólares entre enero y mayo de 2026, superando los 15,4 millones acumulados en todo 2025. Ese salto se suma a una trayectoria ascendente: 700 000 $ en 2021, 1,8 millones en 2023 y 2,8 millones en 2024.

La brecha entre la capital y el resto del país plantea una incógnita para los defensores de la libre iniciativa: ¿será la falta de infraestructura o la ausencia de incentivos de mercado lo que frena la adopción masiva de la movilidad eléctrica en Sucre? Mientras tanto, la señal es clara: el futuro eléctrico avanza con paso firme en Bolivia, pero en la capital la revolución aún se arrastra bajo el peso de la tradición petrolera.