"El federalismo va a llegar" resonó en la voz del gobernador Juan Pablo Velasco, y quedó como la primera chispa de una entrevista que prometía redefinir el futuro de Santa Cruz.
El mandatario cruceño trazó una hoja de ruta que va más allá de los próximos cinco años. Su objetivo, según explicó, es "instalar los cimientos" de una Gran Santa Cruz que se proyecta como una metrópolis tecnológica, con transporte masivo alternativo y una red de salud de tercer nivel que "no se parece a la que existe hoy".
Velasco describió el proyecto como una "iniciativa inmensa, grandiosa, grandísima", que abarca seis municipios y el hub de Viru Viru, concebido como la "entrada principal a nuestro país". En sus palabras, la visión incluye la atracción de empresas nacionales e internacionales, así como la acogida de emprendedores de todos los departamentos y del extranjero.
"Yo me voy a dedicar estos cinco años a poner los cimientos de la Santa Cruz de los próximos 50 años. Eso es lo importante. Lo vamos a hacer nosotros, como lo hicieron nuestros abuelos en los 60."
El gobernador no oculta que su agenda política se entrelaza con la aspiración de mayor autonomía. Reconoce que la profundización de las autonomías departamentales es "un paso necesario" antes de que "el federalismo llegue". En su discurso, la autodeterminación fiscal ocupa un lugar central: "Elegir qué impuestos queremos cobrar y cuáles no, definir cómo será nuestra policía".
Para Velasco, la transición no es una promesa aislada. Señala que el próximo mandatario, ya sea en 2031 o 2032, deberá "profundizar esto y caminar hacia el federalismo". Así, la visión de la Gran Santa Cruz se plantea como un proyecto intergeneracional, donde cada gobierno se convierta en un ladrillo más del edificio federal que, según él, "nadie nos puede quitar el derecho de decidir las riendas sobre nuestro destino".
En el trasfondo, la declaración del gobernador se inscribe en la larga tradición de la política cruceña, que ha buscado equilibrar la pertenencia a la patria boliviana con la defensa de intereses regionales. "Trabajando en conjunto vamos a poder hacer la patria más grande, pero también hacer Santa Cruz más grande", afirmó, subrayando la dualidad entre unidad nacional y autonomía local.
El mensaje final, cargado de ambición y de una visión a medio siglo, deja una huella clara: la Gran Santa Cruz no será solo un proyecto de infraestructura, sino la piedra angular de un nuevo pacto federal que, si se materializa, redefinirá el mapa político y económico de Bolivia.