Política

TSJ paralizado: la falta de una ley detiene los juicios contra Evo Morales y Álvaro García Linera en Bolivia

El TSJ está inmovilizado por la falta de una ley que permita juzgar a mandatarios como Evo Morales y Álvaro García Linera, mientras se debate un proyecto para cerrar ese vacío y evitar la impunidad.

TSJ paralizado: la falta de una ley detiene los juicios contra Evo Morales y Álvaro García Linera en Bolivia

El Tribunal Supremo de Justicia se encuentra paralizado en una encrucijada legal que amenaza con congelar los procesos de responsabilidad contra los más altos mandatarios del Estado.

Rosmery Ruiz, decana del TSJ, lanzó una advertencia que resuena como un eco de urgencia: la falta de una normativa clara impide que los juicios contra figuras como Evo Morales y Álvaro García Linera avancen. "Estamos atascados ahí por falta de una ley que nos dé el procedimiento para juzgar a altos dignatarios de Estado. Este proyecto de ley ha sido presentado", declaró Ruiz, citada por el periodista Iván Ramos de la Red ERBOL.

El vacío normativo no es una novedad; se remonta a la polémica resolución del caso "Octubre Negro", que descartó la admisión de un recurso de apelación y dejó en suspenso una serie de procesos de alta sensibilidad. Ahora, el mismo vacío vuelve a cobrar protagonismo con la apertura formal, el lunes 12 de octubre, del proceso contra Morales y García Linera por presuntos asesinatos, vejaciones, torturas y privación de libertad, según la denuncia presentada por la alianza Libre.

El operativo policial del 16 de abril de 2009, conocido como el caso Hotel Las Américas, cobró la vida de tres personas y detuvo a dos más bajo la acusación de pertenecer a una célula terrorista. Ese episodio, que aún divide opiniones, se ha convertido en el epicentro de una batalla jurídica que requiere, según la Fiscalía General del Estado, la intervención del TSJ como juez de garantías.

Para romper el estancamiento, el propio tribunal ha presentado ante la Asamblea Legislativa un proyecto de ley destinado a crear el procedimiento necesario y garantizar una doble instancia en los juicios contra altos dignatarios. La iniciativa busca no solo cerrar la brecha legal, sino también reforzar la confianza ciudadana en un sistema que, de otro modo, podría percibirse como ineficaz y vulnerable a la impunidad.

En un escenario donde la política y la justicia se entrelazan, la ausencia de un marco legal sólido se traduce en una pausa que puede costar más que tiempo: la credibilidad de las instituciones y la percepción de igualdad ante la ley.

La verdadera prueba del Estado de derecho será si logra transformar la promesa legislativa en acción concreta, antes de que la historia juzgue su silencio.